
Soy Lorena, diseñadora gráfica, y junto con Nahuel —mi pareja en esto y en la vida, profesor de artes visuales— armamos Argentech3D.
Todo empezó como un hobbie. Compramos una impresora 3D con ganas de experimentar, sin saber muy bien hasta dónde nos iba a llevar. Con el tiempo esas ganas se fueron transformando en algo cada vez más serio, y ahí empezamos a hacernos una pregunta que terminó definiendo todo: ¿por qué la mayoría de los emprendimientos de impresión 3D se limitan a fabricar siempre las mismas figuras y objetos de moda?
Nos dimos cuenta de que ahí había un océano entero por explorar. La impresión 3D no tenía que quedarse en réplicas genéricas: podía ser una herramienta real para resolver necesidades concretas. Así nació nuestra visión con Argentech3D: llevar la impresión 3D a lo personalizado, a la solución hecha a medida, ya sea para una persona, un emprendimiento o una empresa que necesita algo que no encuentra en ningún catálogo.
Este es nuestro primer proyecto de este estilo, pero no arrancamos de cero. Mi mirada como diseñadora gráfica, sumada al ojo artístico que Nahuel trae de las artes visuales, está en cada pieza que hacemos: cuidamos tanto que funcione como que se vea bien.
Hoy seguimos construyendo Argentech3D con la misma pasión del primer día, escuchando lo que cada cliente necesita y dándole forma, capa por capa.
